miércoles, 8 de enero de 2014
martes, 7 de enero de 2014
¿Por qué llevar el casco en la bicicleta?
Pues la verdad es que siguiendo algunos de los eslóganes que se han hecho realmente famosos en prevención, podría asegurar que ese “por qué” se puede decir en tres palabras y de dos formas distintas: “porque es seguro” y “porque te quiero”. Y no se trata de ninguna demagogia, sino de dos grandes razones basadas en lo que se conoce desde hace años como “medicina basada en la evidencia”, porque existe una gran multitud de estudios y artículos publicados en la literatura científica que acreditan que “el casco es el elemento de protección más efectivo en la bicicleta”.
Ahora se abre un debate en cuanto a la obligatoriedad de llevar el casco al montar en bici en las vías urbanas, con motivo de los cambios que el Gobierno quiere introducir en la normativa de tráfico, y como era de esperar se escuchan voces en ambos sentidos, obligatorio o aconsejable. Y en este debate de actualidad merece la pena destacar dos puntos esenciales: por una parte, una gran mayoría de usuarios de la bicicleta están en contra de la obligatoriedad de llevar puesto el casco en las vías urbanas, mientras que por otra, los médicos, aunque de momento de forma más que tímida, somos los que tenemos que recordar los argumentos científicos para que esta norma sea de obligado cumplimiento, pero no por apoyar al “paternalismo” del que hacen gala algunos ciclistas, sino porque la evidencia científica así lo demuestra.
Pero vayamos con los argumentos de ambas partes. Muchos grupos y asociaciones de ciclistas, incluso algunos responsables políticos, se oponen a la medida argumentando, si es que a las excusas se les puede llamar argumentos, que el casco disminuye la visibilidad, que no es estético, que es un engorro, que “total, para un paseíto de nada…”, y lo más llamativo, que si al final la nueva normativa obligara a llevar el casco para montar en bici por la ciudad, los que defendemos esta postura seremos los responsables del aumento de la obesidad y las enfermedades cardiovasculares en un futuro cercano, porque muchas personas dejarán de montar en bicicleta junto a sus hijos. En otras palabras, que los que nos dedicamos con más o menos acierto a la prevención, seremos los responsables de que disminuya la cantidad y la calidad de vida de la población. La verdad, es que no recuerdo otro pasaje tan irónico y kafkiano en la historia de la medicina.
Pero vayamos ahora con los argumentos sólidos de la ciencia médica. Existen multitud de publicaciones y la más reciente, el estudio publicado por la Fundación Mapfre este mismo año, que demuestran que el casco reduce en un 40-80% las lesiones en la cabeza, tanto del cuero cabelludo como del propio cerebro, lo que se conoce como traumatismos craneoencefálicos, que el casco evita 2 de cada 3 lesiones graves en la cabeza y que previene el 85% de las lesiones en los huesos del cráneo y el 88% de las lesiones cerebrales en las caídas. Asimismo, de 67 accidentes mortales en niños menores de 15 años, 5 eran ciclistas entre los 5 y los 12 años, y ninguno llevaba puesto el casco.
Pero vayamos ahora con los argumentos sólidos de la ciencia médica. Existen multitud de publicaciones y la más reciente, el estudio publicado por la Fundación Mapfre este mismo año, que demuestran que el casco reduce en un 40-80% las lesiones en la cabeza, tanto del cuero cabelludo como del propio cerebro, lo que se conoce como traumatismos craneoencefálicos, que el casco evita 2 de cada 3 lesiones graves en la cabeza y que previene el 85% de las lesiones en los huesos del cráneo y el 88% de las lesiones cerebrales en las caídas. Asimismo, de 67 accidentes mortales en niños menores de 15 años, 5 eran ciclistas entre los 5 y los 12 años, y ninguno llevaba puesto el casco.
Por otra parte conviene recordar que el casco, antes de llegar al consumidor, pasa por controles muy estrictos de seguridad: se prueba en un choque violento a 20 km/h contra un yunque plano y a 15 km/h contra un yunque en forma de bordillo. Y dispone de varios sistemas de seguridad: un sistema de regulación y anclaje posterior para ajustarlo a la parte posterior de la cabeza, para que no quede suelto, pero tampoco demasiado ajustado y que resulte cómodo; un sistema de sujeción delantera con dos cintas y un clip de cierre que se debe ajustar en la parte inferior de la mandíbula; una protección interna con almohadillado y unas aberturas en el casco para facilitar su ventilación; y el material, siempre dependiendo de su precio, como sucede con los casos de los motociclistas, se encarga de absorber el impacto del golpe en caso de accidente.
Pero ante todos estos argumentos, que desde luego no tienen discusión desde la ciencia y el método científico, quienes se oponen a la medida, insisten en que “el casco no previene los accidentes”. Pues claro que no, pero tampoco los previenen ni el cinturón de seguridad o el protector cervical en un coche, pero lo que si previenen estos sistemas de seguridad pasiva, son las consecuencias de los accidentes en el caso de que ocurran.
Y menos mal que aunque pocas voces más, pero afortunadamente autorizadas por su gran experiencia, como la de Mario Arnaldo, Presidente de Automovilistas Europeos Asociados, se suman desde el principio y con fundamentos científicos a defender el uso del casco obligatorio en la bicicleta, tanto en vías interurbanas como en vías urbanas. De todos modos, el debate está servido y yo creo que el sentido común, que es el que debe imperar siempre, ha de aconsejar a quienes se oponen a esta medida de seguridad, a que utilicen al menos otros argumentos más sólidos y que no se escuden en que “el Gobierno quiere limitar las libertades individuales”, porque no se trata de un problema o una decisión individual, sino de un claro problema de salud pública que a todos nos ha de preocupar, si de veras queremos conseguir una ciudad más saludable y más segura. Pero además de lo dicho, como ciudadano libre me preocupan esos responsables políticos y los alcaldes de una veintena de ayuntamientos, que se oponen al uso obligatorio del caso, porque estoy seguro que el que más y el que menos estará invirtiendo fondos del erario público en pagar a sus asesores. ¿No tienen asesores médicos? Pues que sepan que tanto yo como muchos otros médicos, estamos dispuestos a asesorarles sin que les cueste ni un solo céntimo de Euro. ¿Estamos en crisis financiera o también estamos atravesando una verdadera de crisis de valores? El tiempo será quien nos de o nos quite la razón, pero no por las mayorías en las urnas que en este caso poco pueden decir, sino con los datos de la evidencia científica que son los que nos han de llevar por el camino del rigor.
Fuente | Diario Crítico
lunes, 6 de enero de 2014
Una bici a la medida aleja lesiones

Para que la compra de una bicicleta sea exitosa no basta con fijarse solo en el color o el modelo. Antes de desembolsar el dinero al proveedor, es necesario preguntar los beneficios y desventajas de una determinada marca. Unas son más complejas que otras y viceversa.
En el mercado hay Trek, Specialized, Giant, Shimano, GER, GW, BKR, Tacuri... Estas dos últimas son nacionales.
Como regla general, se debe adquirir una que se adapte a la contextura del deportista, ya sea hombre o mujer.
En algunas tiendas del país venden las bicicletas en tallas S, M y L. Aunque son pocas las personas que las usan, también llegan bajo pedido en XS y XL. Esas tallas están relacionadas con la altura de las personas, mas no con el peso.
En Pedal Extreme se basan en la estatura del comprador para elegir la bicicleta adecuada. En Planet Bike también recurren a la medición de la entrepierna para calcular el tamaño del cuadro de la bicicleta.
Para elegir una de montaña (cross country) se multiplica el resultado por 0,21. La cifra la obtendrá en pulgadas. Para las de carrera, en cambio, se multiplica por 0,54. El resultado lo obtiene en centímetros.
En Planet Bike afirman que esa medición es más exacta, ya que una persona de 1,80 metros puede tener los miembros inferiores más cortos que otro de su misma estatura.
Hacer ese calculo es sencillo, "nada del otro mundo", dice Javier Paladines, ciclista.
Para iniciar es necesario que esté descalzo. Ya sin zapatos, arrime su cuerpo a la pared y colóquese entre las piernas un libro, tubo o algo que simule el sillín de la bicicleta. Ahora, mida la altura que existe entre el asiento y el piso.
Para hacerlo con precisión necesita una cinta métrica y la ayuda de otra persona.
Esa prueba se acerca en un 95% a la realidad, ya que la bicicleta adecuada también se la busca de acuerdo con el largo del antebrazo. Dependiendo de ello se alarga o ajusta el "cuello" de la bicicleta, dice Paladines.
Esta segunda medición se la hace desde el codo hasta la punta del dedo medio. Es incorrecta la posición si los brazos están demasiado estirados o muy recogidos.
Obtener la bicicleta adecuada le permitirá disfrutar su recorrido, en este caso de la montaña, sin sufrir molestias en el camino.
Si usa constantemente una bicicleta incorrecta, el resultado serán las lesiones. Las molestias más comunes se dan en la espalda, cuello, brazos, pantorrillas y rodillas.
"Mucha gente incluso se llega a cansar de estar sobre la bicicleta. Piensan que no son aptos para practicar esa disciplina", cuenta Paladines.
Cuando la talla es la adecuada se observa un correcto estiramiento de la pierna con la posición del pedal en la parte más baja. Además, se logra una posición más vertical y confortable para la espalda.
¿Y hablando de características? Según Paladines, una bicicleta para cross country debe tener solo suspensión frontal. La de doble suspensión (adelante-atrás) genera mucha vibración, aunque la decisión final la tendrá el deportista.
Lo mismo sucede con la elección del diámetro (rin) de las llantas. Para ir a la montaña se usan desde la que tienen 24 (26, 27,5 y 29). La ventaja de la 29 es que permite avanzar más rápido sin mayor esfuerzo. La desventaja es que dificulta el trabajo del ciclista a la hora de tomar una curva, reconoce Isaac Landázuri, gerente de Pedal Extreme.
La más común es la de rin 26, donde el pedalista avanza con un mayor esfuerzo.
Para Paladines los frenos de discos también le permiten trabajar mejor sobre su bicicleta.
"La frenada en descensos es más suave, porque lo hace desde el centro".
Con los frenos V-Brake, los más comunes, hay más posibilidades de caerse, ya que la bicicleta tiende a empujar al ciclista hacia delante. También tarde en reaccionar en superficies mojadas.
En cuestión de precios, una bicicleta con frenos de disco, ya sean mecánicos o hidráulicos, es más costosa.
En contexto Midiendo el largo de su entrepierna obtendrá la dimensión correcta de su bicicleta. En el mercado nacional los vendedores también se guían por la estatura del deportista. Las características de las bicicletas cambian de acuerdo a las necesidades del comprador, ya sea hombre o mujer.
Este contenido ha sido publicado originalmente por Diario EL COMERCIO
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